Según Dione Cazanti, director industrial del grupo, la modernización de las plantas industriales tiene un impacto directo en la capacidad productiva, la estandarización de los procesos y la elevación del estándar de calidad de los productos, factores decisivos para ampliar la competitividad en el mercado interno y en las exportaciones.

Actualmente, diferentes etapas del proceso industrial ya operan con un alto nivel de automatización en las unidades del grupo en el estado de Paraná. En la planta de Maringá, por ejemplo, la sala de cortes automatizada realiza cortes completos de ave, incluyendo el deshuesado de muslos y contramuslos, además de entregar medio filete de pechuga con un estándar apto para la exportación. La ganancia radica en la uniformidad y en el flujo continuo de la producción.

En la unidad de Paraíso do Norte (PR), la implementación de una sala automatizada para la producción de productos en bandejas con un peso específico de 1 kg abrió espacio para un mercado que anteriormente no era explorado por la compañía. Asimismo, en las unidades de Paranavaí y Terra Boa, también en Paraná, la instalación de túneles girofreezer, que congelan los cortes de forma individual bajo el estándar IQF (Individual Quick Freezing), permite el envasado automático con peso exacto, agregando valor al producto y ampliando el portafolio ofrecido.

De acuerdo con Cazanti, entre los principales resultados operativos se encuentran la reducción de la dependencia de la mano de obra manual, el aumento de la productividad, la estandarización de los cortes y la ampliación del portafolio. Para el director, los ajustes en las estrategias y la capacitación del equipo también son fundamentales para el éxito de las implementaciones.

“Cuando la empresa toma la decisión de automatizar sus procesos, debe considerar el cambio de comportamiento de sus colaboradores, ya que necesitan adaptarse a esta transformación. La empresa debe brindar todo el apoyo y desarrollo a su equipo. Existe un cambio de perfil, que pasa a ser más técnico y estratégico, y no operativo. Así, los planes de desarrollo se intensifican para garantizar la disponibilidad de estos profesionales dentro de la organización, ya que ofrecer oportunidades a quienes ya trabajan en GTF es una premisa del área industrial de la empresa”, enfatiza Cazanti.

El análisis de datos en tiempo real también adquiere protagonismo. Los sistemas automatizados generan información instantánea que orienta a los equipos en la corrección de desviaciones antes de que se vuelvan irreversibles.

Para los próximos años, la expectativa es expandir las automatizaciones a unidades que aún operan con procesos manuales e invertir en nuevas líneas de productos industrializados, ampliando el portafolio y agregando valor.

El mensaje para los frigoríficos que aún consideran la automatización y la inteligencia artificial como algo distante es directo: se trata de un camino sin retorno. En un escenario de escasez de mano de obra, la tecnología garantiza la continuidad productiva, un mayor control, el acceso a nuevos mercados y decisiones más rápidas, un diferencial que impacta directamente en la sostenibilidad del negocio.