La paranaense GTF concluye su segunda emisión de Certificados de Recebibles del Agronegocio (CRA) por R$ 375 millones

La empresa paranaense GTF concluyó su segunda emisión de Certificados de Recebibles del Agronegocio (CRA), por un valor de R$ 375 millones, en un contexto de crédito más restrictivo en el sector agropecuario y de tasas de interés elevadas. La operación, más de un 350% superior a la emisión anterior, marca la consolidación del mercado de capitales como eje estructurante del financiamiento de la compañía.

“Lo que observamos es un proceso natural de construcción de credibilidad en el mercado. A medida que GTF demuestra resultados consistentes y cumple rigurosamente todas las obligaciones asumidas en operaciones anteriores, la percepción de riesgo evoluciona de forma positiva”, afirma Vinícius Gonçalves, vicepresidente de la empresa. Según él, la demanda por la operación se acercó a R$ 400 millones, por encima del volumen ofertado, lo que llevó a la compañía a limitar el tamaño de la emisión.

Fundada en 1992, GTF comercializa mensualmente más de 38 mil toneladas de pollo, pescado y vegetales congelados, además de cerca de 6.500 toneladas de productos a base de fécula de mandioca. La empresa emplea a más de 10 mil personas, opera una flota propia de 258 camiones y mantiene ocho filiales de almacenamiento y distribución en el país. La empresa forma parte del ranking Forbes Agro 100, que reúne a las mayores compañías del sector con base en datos financieros publicados.

Bancabilidad y mercado de capitales
El aumento del volumen captado refleja un cambio en la percepción de riesgo de la empresa por parte de inversionistas institucionales y personas físicas. La primera emisión tuvo un carácter más exploratorio. La segunda estuvo respaldada por un historial reciente de resultados, disciplina financiera y mayor visibilidad sobre el plan de inversiones.

De acuerdo con el ejecutivo, la estrategia de la compañía es ampliar gradualmente la escala de sus operaciones. “Las próximas emisiones tienden a seguir esta trayectoria, con una mayor participación de inversionistas estratégicos y condiciones financieras más eficientes”, señala.

La captación tiene como objetivos el alargamiento del pasivo, el fortalecimiento de la estructura de capital y la creación de espacio financiero para sostener un ciclo intensivo de inversiones en CAPEX, en un escenario de crédito bancario más caro y selectivo.

Crecimiento, productos y márgenes
Una parte relevante de los recursos se destinará al desarrollo de productos IQF (Individually Quick Frozen), con impacto directo en el mix y en la estrategia comercial. En el mercado interno, estos productos funcionan como instrumentos de diferenciación y generación de valor.

“Los productos IQF desempeñan un papel estratégico, principalmente en el fortalecimiento del mercado interno. Permiten una mayor diferenciación del portafolio y un posicionamiento más sólido de la marca ante el consumidor final”, afirma Gonçalves. Según él, las inversiones están vinculadas a la estrategia en el punto de venta y a la ampliación de la base de clientes. “Estas inversiones están conectadas con la apertura de nuevos clientes y el lanzamiento continuo de productos, no solo IQF”, añade.

En el mercado externo, el crecimiento está menos asociado a productos individuales y más al avance de los procesos industriales. “El principal motor de crecimiento está vinculado al proceso de automatización que se está implementando en las plantas”, afirma el ejecutivo. De acuerdo con él, la automatización aumenta la eficiencia operativa, reduce la dependencia de la mano de obra y permite un mix exportable más sofisticado. “Con ello, GTF gana competitividad en las exportaciones, amplía márgenes y fortalece su posicionamiento internacional”, señala.

En 2024, la compañía alcanzó una facturación de R$ 4 mil millones, resultado que llevó a la revisión de su planificación estratégica. La meta es alcanzar R$ 5 mil millones hasta 2026. Las marcas Canção, enfocadas en proteínas congeladas de pollo y pescado, representan cerca del 90% de los ingresos. Lorenz, la mayor procesadora de mandioca de Brasil, representa el 10% restante, con soluciones a base de fécula.

Escala, ejecución y sostenibilidad
La expansión de la capacidad productiva es otro eje central del plan. GTF proyecta superar las 800 mil aves faenadas por día en los próximos cinco años, mediante la ampliación de las plantas industriales y las inversiones en toda la cadena verticalizada.

“Para alcanzar este nivel, las inversiones no se concentran únicamente en las plantas industriales”, afirma Gonçalves. Según él, los aportes incluyen incubadoras, fábricas de alimento balanceado e infraestructura logística, condiciones necesarias para mantener la previsibilidad operativa y la eficiencia productiva.

Uno de los principales cuellos de botella se encuentra en el campo. “Uno de los mayores desafíos para alcanzar este nivel de crecimiento es el acceso al crédito por parte de los productores integrados”, afirma el ejecutivo. Señala un entorno más restrictivo, con tasas de interés elevadas y un Plan Safra más limitado en volumen y criterios. “Esto impacta directamente la capacidad de financiamiento para la construcción de nuevos galpones y la expansión de la producción”, explica.

Desde el punto de vista interno, el desafío es administrar el volumen de CAPEX exigido por la escala proyectada. “Este nivel de inversión es fundamental para mantener la verticalización del negocio y sostener un crecimiento estructurado”, afirma Gonçalves, quien destaca la automatización, la productividad y la sostenibilidad como componentes operativos de la estrategia.

La compañía está habilitada para exportar a más de 100 países y cuenta con certificaciones como China Approved, EU Approved y Certificación Halal, además de los sellos IFS Global Markets, BRCGS y ODS. Las unidades industriales operan con habilitaciones SIF 3789, 3773, 1880, 1860 y 4166.

 

Fonte: Forbes